Se cumplen 100 años de la creación del Patronato Municipal de Casas Baratas, que inició la promoción de viviendas públicas municipales en Sevilla de una forma estable y continuada

El 10 de diciembre de 1930 se adjudican las obras de construcción de una nueva barriada de viviendas en La Huerta de la Corza, según proyecto del arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán (1898-1991). La intención fue dignificar las condiciones de vida de grandes núcleos de chabolistas asentados a las afueras de Sevilla, provenientes en su mayoría de zonas rurales y atraídos por la promesa de oportunidades laborales derivadas de la organización de la Exposición Iberoamericana de 1929. Las obras de La Corza van ejecutándose de manera fraccionada y, debido a la Guerra Civil, no quedan terminadas hasta 1940. La inundación de 1961, provocada por el desbordamiento del Tamarguillo, sumergió toda la barriada bajo las aguas durante varios días, provocando daños irreparables y, finalmente, la declaración de ruina total en 1979. Parte de los vecinos se traslada a la barriada vecina de Las Huertas, mientras que aquellos que desean permanecer podrán hacerlo en las 103 viviendas, unifamiliares en su mayoría, construidas en el solar que queda tras el derribo de la vieja Corza y entregadas en 1986.

Este año el Ayuntamiento de Sevilla y Emvisesa estamos de celebración. Conmemoramos, nada menos, que el centenario de la creación del Patronato Municipal de Casas Baratas.

Por ello vamos a organizar unas Jornadas y diferentes actos, incluyendo la creación del hashtag o etiqueta #Sevilla100, para su utilización en redes sociales.

El nacimiento del Patronato Municipal de Casas Baratas supuso que la vivienda pública pasara a formar parte de la política del Ayuntamiento de Sevilla, de una forma estable y dotada de continuidad.

En una serie de artículos vamos a repasar un poco de la trayectoria de la vivienda pública en nuestra ciudad, parte importante de la historia de Sevilla.

Antecedentes del Patronato Municipal de Casas Baratas (1908-1918).

Con anterioridad a la creación del Patronato Municipal de Casas Baratas existieron algunas entidades preocupadas por construir viviendas para familias desfavorecidas. El 24 de enero de 1908 se creó la Junta para la construcción de casas para obreros.

Tal y como recogen investigaciones publicadas por Diario de Sevilla, las primeras décadas del siglo XX vieron cómo Sevilla fue azotada por una grave epidemia de tifus (1909) y otra de gripe (1918). Sevilla tuvo el dudoso honor de ser la tercera ciudad del mundo con mayor tasa de mortalidad. Malas condiciones climatológicas, epidemias, una alimentación deficiente, ausencia de un sistema adecuado de alcantarillado, una industrialización salvaje, infraviviendas y malos hábitos de higiene situaban la esperanza de vida en tan sólo 35 años.

Desde finales del siglo XIX ya existía preocupación por parte de la Administración por mejorar las condiciones de vida de la clase obrera. En 1900 se creó el primer seguro social, la Ley de Accidentes de Trabajo, y en 1908 el Instituto Nacional de Previsión.

El Ayuntamiento de Sevilla realizaba donaciones, según su disponibilidad, a la Junta para la construcción de casas para obreros, pero la labor de ésta resultaba insuficiente ante la pésima situación socioeconómica de la capital.

El Ayuntamiento de Sevilla llegó a cederle unas parcelas en el Campo de los Mártires pero, debido a la falta de medios, la Junta para la construcción de casas para obreros tuvo que renunciar a ellas. Fue el punto de inflexión para que el Ayuntamiento decidiera crear, en abril de 1918, el Patronato Municipal de Casas Baratas.

El Patronato Municipal de Casas Baratas poseía autonomía, pero el Ayuntamiento se encargaba de subvencionarlo y aportarle terrenos para construir viviendas económicas, destinadas a familias modestas.

Época histórica del  Patronato Municipal de Casas Baratas (1920-1950).

La primera actuación del Patronato Municipal de Casas Baratas fue la construcción de 21 viviendas en la Huerta del Barrero.

El Barrero, en el perímetro formado por las calles León XIII, Fray Isidoro de Sevilla, San Juan de Ribera y Muñoz León.
El Barrero, en el perímetro formado por las calles León XIII, Fray Isidoro de Sevilla, San Juan de Ribera y Muñoz León.

Las obras se iniciaron por parte de la Junta para la construcción de casas para obreros en 1910 y concluyeron en 1921 bajo la dirección del Patronato, lo que da una idea de las dificultades de la promoción de viviendas públicas en la época.  Las 21 viviendas se entregaron en régimen de alquiler a familias sin recursos. En los contratos de arrendamiento existía una clausula que establecía que el inquilino que hubiera pagado sin interrupción durante 20 años la renta establecida quedaría exento de la obligación de pago, disfrutando la vivienda de forma gratuita, con carácter vitalicio, extensiva a su viuda y a los hijos hasta alcanzar la mayoría de edad.

Finalmente las viviendas de la Huerta del Barrero fueron cedidas en venta en 1957.

La primera obra completa del Patronato Municipal de Casas Baratas fue la construcción de  24 viviendas en la entonces avenida del Matadero, hoy avenida de Ramón y Cajal.  El proyecto fue del arquitecto sevillano Aníbal González, responsable de la Plaza de España y el proyecto general de la Exposición Iberoamericana de 1929.

El coste inicial presupuestado de las viviendas de Ramón y Cajal fue de 404.311 pesetas.
El coste inicial presupuestado de las viviendas de Ramón y Cajal fue de 404.311 pesetas.

Las 24 viviendas de Ramón y Cajal se terminaron y entregaron en 1922. La promoción poseía espacios comunitarios, como lavaderos e incluso cocinas, en una primitiva forma de cohousing impulsada más por la necesidad que por otros motivos.

Las viviendas fueron rehabilitadas en 2004 por Emvisesa y  hoy forman parte de un parque municipal de alquiler superior a los 2.600 alojamientos, propiedad de la Empresa de la Vivienda.

El Patronato Municipal de Casas Baratas también construyó una serie de promociones que actualmente no se conservan, entre las que podemos destacar:

  • 74 viviendas construidas en 1924 en la Vega de Triana,  Barriada  de San José, y 182 viviendas construidas en 1926 en la Barriada de Vázquez Armero. Estas 2 promociones se construyen con carácter provisional, ya que el Ayuntamiento era consciente de que las obras del nuevo cauce del Guadalquivir provocarían su posterior demolición.
  • En 1933 se construye la Barriada de la Dársena de Triana, 244 viviendas y 39 locales  lavaderos,  destinadas a sustituir las Barriadas de San José y Vázquez Armero. Esta Barriada de la Dársena sufrió las consecuencias de varias inundaciones y temporales que arrancaron los techos de uralita. Finalmente en 1977 fueron derribadas y sustituidas en 1979 por las 312 viviendas que conforman la actual Barriada de la Dársena, vendidas a sus adjudicatarios.
Las inundaciones y el temporal de viento de febrero de 1976 destruyeron parte de La Dársena de Triana, cuyos inquilinos fueron trasladados mayoritariamente a una promoción de viviendas del Polígono Sur, naciendo la leyenda de “la Triana que no se ve desde el puente”. Tan sólo un grupo de ocho familias se negó a marcharse, obteniendo una vivienda nueva en la misma zona de Triana.
Las inundaciones y el temporal de viento de febrero de 1976 destruyeron buena parte de La Dársena de Triana, cuyos inquilinos fueron trasladados mayoritariamente a una promoción de viviendas del Polígono Sur. Así fue como nació la leyenda de “la Triana que no se ve desde el puente”. Tan sólo un grupo de ocho familias se negó a marcharse, obteniendo una vivienda nueva en la misma zona de Triana.
  • Barriada de Jesús, María y José, construida en 1945, cuyas viviendas fueron cedidas gratuitamente a sus beneficiarios.

  • Barriada de La Corza, 382 viviendas entregadas tras muchas vicisitudes en 1.947. La Corza también sufrió las consecuencias de varias inundaciones, hasta que la de 1961 produjo el hundimiento de varias casas y tuvo durante días a todo el barrio bajo las aguas. El deterioro provocado, unido a la imposibilidad de acometer en la medida necesaria obras de reparación debido a la falta de medios económicos, motivaron la declaración de ruina que se acordó en abril de 1979. En 1986 se entregaron las 103 viviendas de la nueva Barriada de La Corza, en un convenio firmado por el Ayuntamiento de Sevilla con el Instituto Nacional de la Vivienda, dependiente del Ministerio de Obras Publicas, y la Junta de Andalucía.
El 10 de diciembre de 1930 se adjudican las obras de construcción de una nueva barriada de viviendas en La Huerta de la Corza, según proyecto del arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán (1898-1991). La intención fue dignificar las condiciones de vida de grandes núcleos de chabolistas asentados a las afueras de Sevilla, provenientes en su mayoría de zonas rurales y atraídos por la promesa de oportunidades laborales derivadas de la organización de la Exposición Iberoamericana de 1929. Las obras de La Corza van ejecutándose de manera fraccionada y, debido a la Guerra Civil, no quedan terminadas hasta 1940. La inundación de 1961, provocada por el desbordamiento del Tamarguillo, sumergió toda la barriada bajo las aguas durante varios días, provocando daños irreparables y, finalmente, la declaración de ruina total en 1979. Parte de los vecinos se traslada a la barriada vecina de Las Huertas, mientras que aquellos que desean permanecer podrán hacerlo en las 103 viviendas, unifamiliares en su mayoría, construidas en el solar que queda tras el derribo de la vieja Corza y entregadas en 1986.
El 10 de diciembre de 1930 se adjudican las obras de construcción de una nueva barriada de viviendas en La Huerta de la Corza, según proyecto del arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán (1898-1991).
La intención fue dignificar las condiciones de vida de grandes núcleos de chabolistas asentados a las afueras de Sevilla, provenientes en su mayoría de zonas rurales y atraídos por la promesa de oportunidades laborales derivadas de la organización de la Exposición Iberoamericana de 1929.
Las obras de La Corza van ejecutándose de manera fraccionada y, debido a la Guerra Civil, no quedan terminadas hasta 1940.
La inundación de 1961, provocada por el desbordamiento del Tamarguillo, sumergió toda la barriada bajo las aguas durante varios días, provocando daños irreparables y, finalmente, la declaración de ruina total en 1979.
Parte de los vecinos se traslada a la barriada vecina de Las Huertas, mientras que aquellos que desean permanecer podrán hacerlo en las 103 viviendas, unifamiliares en su mayoría, construidas en el solar que queda tras el derribo de la vieja Corza y entregadas en 1986.

 

Continuará…